01
Una idea todavía no es un negocio.
Muchas personas empiezan un proyecto digital con pensamientos como:
Quiero crear mi propio negocio.
Quiero vender mis conocimientos.
Quiero ofrecer servicios.
Son buenos puntos de partida, pero todavía son demasiado amplios para construir un negocio.
Necesitamos convertir la idea en algo más concreto:
↓
PROBLEMA O NECESIDAD
↓
PERSONA
↓
SOLUCIÓN
↓
OFERTA
↓
PROYECTO
02
Empieza por lo que sabes hacer.
No necesitas inventar algo completamente nuevo. Muchas oportunidades empiezan observando los conocimientos, habilidades o experiencias que ya tienes.
Pregúntate:
¿Qué sé hacer bien?
¿Qué estoy aprendiendo y mejorando?
¿Qué problemas sé resolver?
¿Sobre qué temas suelen pedirme ayuda?
¿Qué podría hacer de forma profesional para otra persona?
03
Una habilidad puede convertirse en una oferta.
Saber hacer algo no significa automáticamente tener un servicio definido.
Por ejemplo:
Diseño web
↓
SERVICIO
Creación de páginas web para pequeños negocios.
Otro ejemplo:
Edición de vídeo
↓
SERVICIO
Edición de vídeos cortos para marcas y creadores.
04
Busca un problema real.
Un negocio tiene más sentido cuando existe una necesidad concreta detrás de lo que ofrece.
Por ejemplo:
Un pequeño negocio no tiene una web profesional.
↓
SOLUCIÓN
Crear una página clara, responsive y preparada para presentar sus servicios.
Cuanto mejor entiendas el problema, más fácil será desarrollar una solución útil.
05
Piensa en quién necesita tu solución.
Es habitual empezar pensando que nuestro servicio puede ser para todo el mundo.
Pero cuanto mejor entiendas a quién quieres ayudar, más sencillo será comunicar lo que haces.
No significa que nunca puedas trabajar con otras personas. Se trata de identificar quién tiene más probabilidades de necesitar tu solución.
06
Define el resultado.
Una persona no contrata únicamente una lista de tareas. Normalmente busca conseguir un resultado.
Compara:
con:
La segunda explicación permite entender mejor el valor que puede aportar el servicio.
07
Explica tu proyecto en una frase.
Una buena prueba consiste en intentar explicar tu idea de forma sencilla.
Utiliza esta estructura:
a [CONSEGUIR UN RESULTADO]
mediante [SOLUCIÓN].
Por ejemplo:
08
No empieces únicamente por el logo.
Cuando tenemos una idea nueva resulta tentador empezar inmediatamente por el nombre, el logo, los colores o las redes sociales.
Pero antes deberías poder responder:
¿Qué problema quiero resolver?
¿A quién quiero ayudar?
¿Qué voy a ofrecer?
¿Qué resultado quiero proporcionar?
La identidad visual será mucho más fácil de construir cuando el proyecto tenga una dirección.
09
Empieza de forma sencilla.
No necesitas lanzar muchos servicios al mismo tiempo.
Al principio puede ser más útil concentrarte en:
+
1 tipo de cliente
+
1 resultado principal
Después podrás ampliar tu oferta según lo que aprendas trabajando con clientes reales.
10
Comprueba que existe una necesidad.
Antes de invertir demasiado tiempo o dinero en una idea, conviene investigar si existen personas que realmente necesitan la solución.
Puedes empezar haciendo cosas sencillas:
Habla con posibles clientes.
Investiga negocios que ofrecen soluciones similares.
Observa qué preguntas aparecen repetidamente.
Analiza cómo resuelven actualmente ese problema.
Presenta una primera versión sencilla de tu oferta.
11
Tu primera versión puede cambiar.
Es normal que un proyecto evolucione.
Con el tiempo pueden cambiar tus servicios, precios, clientes, procesos o incluso la forma en que presentas tu negocio.
12
Crea la ficha inicial de tu proyecto.
Resume ahora tu idea utilizando estos cinco elementos:
¿Qué quiero crear?
PERSONA
¿A quién quiero ayudar?
PROBLEMA
¿Qué necesidad quiero resolver?
SOLUCIÓN
¿Qué voy a ofrecer?
RESULTADO
¿Qué debería conseguir el cliente?
Esta ficha será la base para desarrollar las siguientes lecciones de la ruta.
RESUMEN
Lo que has aprendido.
- La diferencia entre una idea y un proyecto.
- Cómo identificar habilidades que pueden convertirse en servicios.
- Por qué un negocio debe responder a una necesidad.
- La importancia de saber a quién quieres ayudar.
- Cómo pensar en resultados y no solamente en tareas.
- Cómo explicar una idea de negocio en una frase.
- Por qué conviene empezar con una oferta sencilla.
- Por qué debes investigar la necesidad antes de invertir demasiado.
PONLO EN PRÁCTICA
Define tu primera idea de negocio.
Abre una libreta o un documento y responde:
- ¿Qué habilidades o conocimientos puedo utilizar?
- ¿Qué problema podría resolver con ellos?
- ¿Quién tiene ese problema?
- ¿Qué solución podría ofrecer?
- ¿Qué resultado obtendría esa persona?
- ¿Cuál podría ser mi primera oferta?
Finalmente completa:
a _______________________________
mediante ________________________.